Fábula de la Tortuga y el Escorpión

Érase una vez una tortuga que andaba tranquilamente por el campo, cuando de repente la llamó un escorpión:

– Ven tortuga, por favor.

– ¿Qué quieres de mí?, le dijo temerosa la tortuga.

El escorpión le explicó que quería cruzar al otro lado del río pero no sabía nadar, como tenía miedo de ahogarse y sabía que ella era buena nadadora, le pidió ayuda para poder cruzar el río sobre su caparazón.

– No puedo, eres un escorpión y cuando me acerque a ti, me picarás y moriré.

El escorpión se defendió:

– Necesito cruzar al otro lado, tengo prisa y no puedo rodear todo el río, por favor, ayúdame, sé que soy un escorpión, pero no tengo la culpa de ser lo que soy.

La tortuga siguió negándose, no terminaba de confiar en el escorpión y temía que le picase.

– Te propongo lo siguiente – dijo el escorpión, acércate a la orilla y yo en vez de trepar por tus patas, daré un salto y me subiré así a tu caparazón. Además, piensa en esto… si te pico, morirás y te hundirás, si tu mueres, yo me ahogaré.

Esa explicación convenció a la tortuga que terminó confiando en el escorpión. Sin embargo, cuando llegaron a la mitad del río, la tortuga sintió un pinchazo en el cuello, todo su cuerpo comenzó a dormirse y antes de ahogarse preguntó: 

– ¿Por qué lo hiciste?

– Lo siento, no pude evitarlo, está en mi naturaleza… contestó el escorpión antes de hundirse también.

Así es la vida con muchas personas, no importa de donde lo sacaste, cuantas veces le ayudaste, su naturaleza es ser malagradecidos, es traicionar, su instinto es atacar, sin importar las consecuencias.

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