Las Hermanas son como segundas Madres

Los maridos van y vienen, los hijos llegan y eventualmente se van, los amigos se transforman y se alejan. Lo único que jamás se pierde es una hermana.

Las hermanas no tienen necesidad de palabras. Han desarrollado un lenguaje de gestos, muecas, sonrisas y ceños fruncidos, guiños, en definitiva expresiones de estupor y de gran sorpresa e incredulidad. Bufidos, jadeos, suspiros que pueden arruinar cualquier historia que estás contando.

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